Últimas publicaciones

La documentación narrativa de memorias pedagógicas en el área judaica. Encuentro de dos mundos





Karina Korob nos presenta el proyecto "Tiud", realizado en escuelas de gestión privada, pertenecientes a la Red Escolar Judía, en un trabajo de indagación, aprendizaje y acción en las experiencias pedagógicas vividas por más de 60 educadores especializados en la transmisión de las tradiciones y cultura del pueblo judío.
Este desafío implicó la aplicación de una modalidad ya probada de documentar en forma narrativa las experiencias de docentes especializados en la enseñanza, en un encuentro con educadores dedicados a la transmisión de la cultura judía. Los docentes del área judaica trajeron incorporados miles de años de relatos de tradiciones, historias y textos.
Los relatos escritos brindan visibilidad a todos los docentes que día a día y con gran responsabilidad y compromiso hacia su tarea, acompañan a los alumnos y sus familias. 

La documentación narrativa de memorias pedagógicas en el área judaica.

Encuentro de dos mundos

La documentación narrativa de prácticas escolares es una modalidad de indagación y acción pedagógicas, orientada a reconstruir, tornar públicamente disponibles e interpretar los sentidos y significaciones que los docentes producen y ponen en juego cuando escriben, leen, reflexionan y conversan entre colegas acerca de sus propias experiencias educativas (Suárez, 2003 y 2005)
La documentación narrativa de memorias pedagógicas es una propuesta que permite dejar registro de experiencias pedagógicas. Es una invitación a los docentes a dejar por escrito, a modo de memorias, un legado de las vivencias que rescata lo que saben y saben hacer en su desempeño profesional. 
La documentación narrativa es una modalidad que existe desde hace años y que fue tomando cada vez mayor crecimiento y reconocimiento académico. Funciona en diversos espacios como universidades, jurisdicciones o equipos de supervisión. El producto final del proyecto consiste en la elaboración de una publicación, en cualquiera de las formas de hacer públicas que existan, de los relatos elaborados por docentes.
La propuesta posiciona a los maestros en un lugar de experticia y les otorga reconocimiento. Los invita a experimentar nuevos roles, además del de docente: el de investigador y el de autor. La indagación sobre sus propias acciones y el intercambio con otro en la construcción del relato acerca de esas acciones, le otorga el rol de investigador. La escritura acerca de las sensaciones y decisiones que fue tomando durante la experiencia elegida para narrar, lo convierte en autor.
Además, el trabajo compartido alienta a realizar un intercambio de roles, permitiendo que directores sean coordinados en este proyecto por maestros de sus equipos, que maestros de grado coordinen a profesores de nivel secundario, etc. Romper con las estructuras jerárquicas de la escuela y hacer un trabajo colaborativo entre pares, en un nivel horizontal, enriquece a los miembros de los equipos y les brinda la posibilidad de animarse a asumir otros roles que muestran sus saberes y habilidades, reflejándose así en el aula una energía renovada por el reconocimiento obtenido.
La documentación narrativa propone un dispositivo de trabajo intenso y atrapante para aquellos educadores que se involucran en él.
Entre octubre de 2016 y agosto de 2017, durante 10 meses, el equipo del Dr. Daniel Suárez y el equipo del Consejo Central de Educación Judía, se sumergieron en un trabajo desafiante: realizar el primer compilado de relatos de experiencias pedagógicas de docentes que enseñan materias vinculadas con el área judaica en escuelas pertenecientes a la Red Escolar Judía. Estas materias son destacadas en dichas escuelas, porque hacen a la construcción de la identidad, a su definición institucional y es aquello que distingue y diferencia a esas escuelas de otras de gestión privada: idioma hebreo, Fuentes Judías, tradiciones, festividades, literatura hebrea, danzas folklóricas israelíes, música.
Este desafío implicaba la aplicación de la modalidad ya probada de documentar en forma narrativa las experiencias de docentes especializados en la enseñanza en un encuentro con educadores dedicados a la transmisión de la cultura judía. Los profesionales del equipo del Dr. Suarez aportaron el saber sobre el Dispositivo. Los docentes del área judaica trajeron incorporados miles de años de relatos de tradiciones, historias y textos.
El encuentro fue enriquecedor para todos.
Los educadores del área judaica relataron su experiencia narrando distintas historias, las cuales fluían con mucha naturalidad cuando se relacionaban con relatos de nuestras tradiciones, respondiendo así a un valor fundamental para el judaísmo: la educación. Como tal, se manifestaba el mandato sobre los adultos por narrar lo sucedido, contar la historia, mostrar haciendo, en un ciclo que se repite cada año, tal como señala el versículo “y narrarás a tus hijos…” (Éxodo 13;8).
A diferencia de lo sucedido con los relatos vinculados a nuestras historias fundacionales como pueblo, en el momento de buscar experiencias pedagógicas significativas, estas no fluyeron tan fácilmente. Se hizo necesario hurgar en la memoria y movilizar otras emociones, para conocer esos relatos significativos para darles cuerpo y lugar y así poder documentar.
Los maestros de las escuelas judías, al igual que todos los maestros de la Argentina, aprenden, durante su formación inicial y en sus primeros años de desempeño profesional, a escribir en los distintos formatos que la incorporación a la normativa oficial les demandaba: informes, actas, planificaciones, legajos, libros de temas, notificaciones, pruebas, correcciones, notas. Esto ocupa gran parte de la tarea educativa, dejando constancia formal del trabajo que se realiza.
Aquellas experiencias que movilizan afectivamente a los docentes, que los marcan, sensibilizan y emocionan fueron encontrando otros espacios de circulación: salas de profesores, charlas informales entre colegas, anécdotas de trabajo compartidas en familia o con amigos. No queda, de estas pequeñas y significativas experiencias, un registro formal.
Durante los meses de desarrollo de este proyecto, 13 docentes, representantes de distintas escuelas, se capacitaron como coordinadores de documentación narrativa de memorias pedagógicas, realizando un trabajo de estudio y apropiación de conceptos y vocabulario y atravesando la experiencia de escritura de un relato propio.
Estos aprendizajes fueron aplicándose en la conducción de los grupos que cada una de las coordinadoras formó en sus escuelas. Estos colectivos de docentes narradores se embarcaron en la tarea de seleccionar una experiencia potente para cada uno y luego se iniciaron en el proceso de escritura, elaboración de comentarios y reescritura, la cantidad de veces necesaria, hasta llegar al producto deseado por el autor.
Como resultado, más de 70 relatos, escritos por 60 educadores, salieron del marco íntimo de los grupos de trabajo y llegaron al primer espacio de publicación de los mismos, en un Ateneo. Los autores, en pequeños grupos y frente a todo el público presente, leyeron sus relatos en voz alta.
Este proyecto permitió dar el primer paso en la reconstrucción de la tradición pedagógica de la comunidad judía en la Argentina, desde una perspectiva narrativa, no documental, lo que abre el camino a seguir escribiendo más relatos e historias significativas, y brinda visibilidad a todos los educadores que cada día y con gran responsabilidad y compromiso por la educación judía, acompañan a los alumnos de dichas escuelas.
Los relatos fueron compilados en una publicación digital, al alcance de quien lo desee, permitiendo así que sean utilizados por cualquier lector, para debatir, analizar, sensibilizar, ejemplificar.


Los relatos producidos reflejan lo que sucede cotidianamente en las aulas y las escuelas pertenecientes a la Red Escolar Judía. Muestran mucho del sentido pedagógico de sus maestros, el cual se entrelaza con los valores de transmisión, memoria y legado del pueblo judío. Esto se refleja en el siguiente relato titulado “La huella”, de Miriam Volfzon:

El verano estaba finalizando y comenzaba la época de capacitación docente. Como todos los años, los maestros se inscribían para participar en cursos sobre diferentes temas.
Por ese tiempo, yo formaba parte del equipo de capacitadoras, por lo que cada año compartía nuevas experiencias con distintos profesionales de la comunidad. Maestros, coordinadores, directores… un espacio de encuentros que yo disfrutaba mucho.
Estaba segura de que ese año no sería diferente de otros. 
Comencé a organizar los materiales de trabajo y la planificación. Me habían convocado para presentar un taller sobre experiencias pedagógicas significativas. Destiné un tiempo a poder conectarme con mi tarea en el aula. Quería seleccionar alguna situación personal, pero cuál…eran tantas.
Surgieron muchos recuerdos. Sabía que entre estos podría encontrar el que me permitiera presentar el tema del taller. Se trataba de encontrar huellas en el pasado, sensaciones, momentos y rostros. Alguna clase que hubiera quedado en mi recuerdo por lo que había representado. 
Recordé una historia y decidí recrearla. Pero ¿por qué la había elegido? Porque después de tantos años me seguía conmoviendo:
Entonces, yo era maestra de primer grado. Como otras veces, había recibido un nuevo grupo. Caras de preocupación y susto, sonrisas y mucha expectativa.
Entre todos los chicos estaba Anita, que me recibía todos los días llorando con una angustia que la desbordaba. Cada mediodía, se ponía en marcha la misma escena, sin un mínimo cambio.
Sí, esa era la situación que me venía a la memoria con más fuerza. Había sido una experiencia muy particular, diferente de otras.
Traté de recordar la mayor cantidad de detalles y decidí abrir el curso con la presentación de esa experiencia. Me pareció que era un buen ejemplo de lo que implicaba un aprendizaje significativo.
Y así lo hice. El día de la capacitación, llevé a cabo paso a paso lo planificado y abrí el encuentro contando la experiencia. Presenté a mi alumna de 6 años que no quería aprender hebreo porque la angustiaba, que lloraba pidiendo por su mamá cada día, repitiendo la misma escena, jornada tras jornada. 
Les conté sobre mi preocupación y mi desafío por transformarme en alguien confiable para ella. Y eso fue lo que sucedió con el tiempo. Les hablé de mi alegría al poder revertir la situación y de lo significativo que había sido, a tal punto que, después de tantos años, aún hoy lo recordaba.
En esos momentos, una docente que estaba entre el público se levantó de su silla y dijo: “Puedo dar fe de que eso fue así… porque yo soy Anita”.
El curso quedó en absoluto silencio mirando esa escena. Yo me acerqué a Anita a abrazarla y, por un momento, parecía no haber pasado el tiempo. Era mi alumna, la chiquita que había logrado vencer el miedo, la que podía confiar en mí. Y por unos segundos nos olvidamos de la capacitación que nos había convocado.
Me costó salir de ese encuentro y volver a lo planificado. Casi no podía hablar ni pensar. Aquella reunión apuntaba a explicar lo que significaban los aprendizajes relevantes. Entonces me di cuenta de que nuestro encuentro había dejado claro lo que debíamos trabajar. ¿Qué podía ser más significativo que este hecho? ¿Cómo podía haber quedado en la memoria durante años una escena si no hubiera sido significativa?
Mire a mi “alumnita” y a los participantes del curso y les dije: “Es tan especial esta situación que hasta me permite sentir que yo tuve algo que ver en esta decisión de Ana de ser morá. La docencia es una profesión increíble, ¿no es cierto? Siempre y cuando uno busque la manera de dejar huellas en sus alumnos”.
No hizo falta hablar más, todo estaba demasiado claro. El pasado había aparecido con toda su fuerza.
Al volver a mirar atrás, cada día que recuerdo esta historia, me vuelvo a preguntar qué fue lo que más me impactó: haber logrado un vínculo con Anita que pudiera dejar de lado los miedos y las angustias o darme cuenta de que lo temido por ella se había transformado en su elección de vida. Esa alumna ya no era tan pequeña, era mi par, una docente con ganas de buscar desafíos significativos como los que yo había vivido.

Qué increíble, el círculo se cerraba.


Autor: Karina Korob y Equipo profesional del Consejo Central de Educación Judía de la República Argentina

Cv : Karina Korob es Lic. en Educación y profesora de educación inicial. Trabaja en el Consejo Central de Educación Judía de la República Argentina coordinando programas y proyectos para alumnos y docentes de las escuelas de la Red Escolar Judía. Dedicada e interesada en dar valor a los saberes docentes, esta experiencia es otra forma de otorgar reconocimiento a los educadores y de generar espacios de intercambio y crecimiento profesional entre pares, en un nivel horizontal.

Comentarios

  1. Muy buen artículo! Es una experiencia muy intensa, placentera y apasionante acompañarlas en la reconstrucción de la memoria pedagógica judaica.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Gracias por su comentario!