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Foutue étymologie

Por Krisa Fiodor

¡Por fin terminé esta putx etimología! Espero que les guste y los sorprenda.
Para ayudarnos vamos a hacer una lista de los vocablos que tenemos en latín para nombrar a los géneros masculino y femenino:

Masculus: macho
Homo: hombre
Puer: niño, muchacho
Puber: joven o adulto desarrollado sexualmente
Adolescente: adolescente, joven hasta treinta años
Ephebus: adolescente hasta 18 años, especialmente si era hermoso. Tomada del griego.
Iuven: joven
Vetus: anciano
Putus: muchacho, joven. Coloquial como nuestros “pibe”,  “chico” o “tipo”.

Femina: hembra
Mulier: mujer
Puella: niña, muchacha
Adolescente: adolescente, joven hasta treinta años
Nubil: adolescente, joven, especialmente en edad de casarse (esto es que ya ha tenido su primera menstruación), También púber.
Iuven: joven
Anus: anciana
Puta: muchacha, joven. Coloquial como nuestro “piba”, “chica” o “mina”.

                Puttusputta y putusputa. Estas usadísimas palabras están atestiguadas ya en latín arcaico y clásico respectivamente. Su significado original es simplemente “muchacho, muchacha” y están basadas en la raíz indoeuropea /pou/, “pequeño”,  que está en las palabras “poco”, “paulatinamente”, “pobre”, y otras.
En la literatura clásica latina no aparecen mucho y, cuando lo hacen, es en la poesía erótica y jocosa. Sí son frecuentes en textos no literarios. Deducimos que son palabras de uso coloquial -muy antiguas y por eso la pérdida de una “t”-, y están registradas en numerosos grafitis. En general simplemente significan, como dijimos, “muchacho” y “muchacha”. Dependiendo del contexto, en ocasiones hacen referencia a prostitutos y prostitutas, a personas afectas a las relaciones extramatrimoniales o al sexo casual. Como en este grafiti pompeyano devenido en proverbio (o viceversa, tal vez): “qui sine modo mensuraque praebuit putos et putas amorem pecunias non curat” cuya traducción es quien hace el amor con muchachos y muchachas, sin límite ni medida, no administra bien su dinero”. O esta otra: “hic arrumavi putum/putam” que significa “aquí sodomicé a un muchacho/muchacha”. No hay ninguna razón para pensar que hubo una transacción monetaria y ni siquiera podríamos asegurar que fue consentido. Simplemente lo hizo con un muchacho/muchacha. Sin embargo esto no es muy diferente a frases actuales tales como “iba a la zona roja a buscar mujeres” o “le pagaba a los hombres por sexo” que no nos hacen pensar que las palabras “hombre” y “mujer” significan “prostituto” y “prostituta” sino que simplemente deducimos el referente por el contexto.
Cierta vez, hablando de esto, me contestaron que el machismo histórico y milenario hizo que una palabra que significaba “muchacha” pasara a significar “prostituta”, poniendo en evidencia lo que todos los hombres piensan de las mujeres. Este pensamiento es, como mínimo, un poco apresurado, independientemente de la comprobada opresión a la que el género masculino ha sometido al femenino a lo largo de la historia. Está claro que esos mismos “machos” no pensaban que todos los hombres eran homosexuales o prostitutos, que son los sentidos con los que derivó la palabra que significaba “muchacho”. Así que vayamos más despacio. De hecho, se sabe que la palabra puto se utilizaba también con el significado de “prostituto” en el siglo I a. de C. y que en cambio la palabra puta con el significado de “prostituta” no tiene esta acepción hasta el siglo VI d. de C. mientras durante todo ese tiempo continuaba significando “muchacha”. Como vemos en la lista, putus y puta eran palabras coloquiales y por lo tanto las que se usaban cuando se quería ser grosero, peyorativo o insultante, del mismo modo que hoy usamos “coger”, “mina” y “chongo” -y todas las palabras vulgares para nombrar a los órganos genitales-, cuando tenemos las mismas intenciones injuriosas o soeces, en privado y/o en confianza; pero decimos “relaciones sexuales”, “mujer”, “varón” y nombramos a las cosas por su nombre científico-técnico, es decir, en el registro adecuado, cuando estamos, por ejemplo, en el aula frente a los alumnos.
Resumiendo: de las palabras latinas para indicar género, putus y puta dieron los significados actuales de “puto” y “puta” en castellano, simplemente porque eran términos usados frecuentemente de modo vulgar, bromista, despectivo e injuriante. Si lo hubieran sido vetus y anus hoy se insultaría diciendo “no seas viejazo” o “sos un hijo de anciana”.
Lo que si habla de qué pensaban los hombres -o la sociedad- sobre las mujeres, es una de las falsas etimologías de la palabra “puta”. Y esta proviene de un lexicógrafo, Sebastián Covarrubias, que en su famoso Tesoro de la Lengua Castellana (1611) hace derivar “puta” del adjetivo putida (variante tardía coloquial de putrida) que significa “defectuosa” si se refiere a personas o cosas y “podrida” si se refiere a los alimentos y, por extensión, “maloliente”. De este modo la “puta” es considerada una “mujer podrida” y más “maloliente” que las féminas no putas, lo cual es ridículo. Esto está más de acuerdo con la moral española imperante en la época que con la etimología, considerando todo lo que hemos hablado antes.
Otra falsa etimología que circula por allí es que “puta” deriva del verbo latino putare que significa “pensar”, “juzgar”, “considerar” y que está en la raíz de las palabras “computar”, “reputar” y “putativo” entre otras. ¿Cómo es esto posible? Aquí el falso etimólogo unió el hecho de que en Roma había muchas esclavas griegas que ejercían la prostitución y de que, como todos ya sabemos, los griegos eran re cultos, así que estas chicas se la pasaban leyendo a Platón y Aristóteles y por lo tanto tenían el don de putare, o sea de “pensar”. En principio es verdad que las prostitutas griegas (que no eran todas esclavas ni mucho menos) tenían buena fama, así como la tuvieron las francesas en el siglo XIX, pero también es verdad que las prostitutas refinadas y cultas conformaban un grupo pequeño que ya traía su propio nombre en griego; heterahetaira en plural. Eran mujeres libres, solo accesible a los adinerados, pagaban impuestos y gozaban de gran prestigio. Además, si los romanos hubieran querido señalar su capacidad de pensamiento las hubieran llamado “pensadoras” (putatoras) o “pensantes“ (putantes) y no “piensa” (puta), ya que eso es el vocablo puta respecto del verbo putare: la segunda persona del singular del imperativo (puta tu>piensa tú, putatis vos> pensad vosotros o piensen ustedes).
Tenemos más. La imaginación de los pseudo filólogos no tiene límites. Otra versión que circula por allí dice que los dueños de esclavos colocaban a estos en un pozo (puteus) y que luego cobraban a las personas que querían entrar en el pozo y tener relaciones sexuales con ellos, y que de allí vendría la palabra “puto”. Además de que no me consta esta costumbre, no veo porque no los pondrían en una habitación con una cama y listo, aunque más no sea para la comodidad del cliente. El otro problema es que de ser cierto esto, ahora estaríamos diciendo “pero que hijos de poza estos romanos”.
También tenemos la etimología literaria y pseudo culta. Para comprenderla mejor necesitamos saber que otra acepción del verbo putare es “podar” y que el sustantivo puta tiene también otro significado: “poda”. Como los romanos solían tener una serie de divinidades menores -especies de espíritus protectores llamados numina ocupados de favorecer el éxito de ciertas tareas-, alguien se inventó que existía la diosa Puta que velaba por la poda de los árboles y a la que se le dedicaban bacanales en su honor; de allí que las participantes de estas bacanales serían “putas”. No hay ningún registro de la existencia de esta diosa ni de sus bacanales. De hecho a los numina no se les rendía culto oficial. Es más, tenemos el nombre de quien inventó a esta falsa diosa: Arnobius, quien en el siglo V d. de C. escribió un libro llamado Adversus nationes y en el cual en uno de sus capítulos se burla de la costumbre antigua de inventarse un dios para cada cosa. Es un cristiano que está combatiendo el paganismo y bregando por la religión monoteísta y trata de ridiculizar este animismo antiguo y en dos ocasiones nombra a la falsa diosa Puta en tono burlón. En una especie de “teléfono descompuesto” moderno, andan circulando por allí con toda seriedad menciones a esta diosa y sus orgías a los efectos de sustentar la falsa etimología de “puta”.
Por último, si bien el diccionario de la RAE define “puto” como prostituto y homosexual, en muchos países hispanohablantes esta no es su acepción más frecuente y se utiliza incluso en un sentido positivo significando algo así como “vivlllo”, “astuto” o simplemente “hombre”, “varón” en un sentido muy coloquial como cuando nosotros decimos “chabón”.  En cambio, puta, significa “prostituta” en todos lados; ha dado también putain en francés, putana en italiano y puta en catalán.

Bonus track 1: La palabra “prostituta” deriva del latín pro- (hacia adelante) y statuare (establecer, estacionar, colocar). Este “estar adelante” hace referencia a la idea de exponerse, exhibirse a la venta.
Bonus track 2: “Pornografía” deriva del griego πόρνη (porné>prostituta) y γράφειν (grafein>escritura, tratado, ilustración). Literalmente “Tratado sobre las prostitutas”. Es una palabra de creación bastante reciente. Corominas sitúa su aparición alrededor de 1880.
Bonus track 3La palabra “ramera” deriva de una costumbre de la Alta Edad Media que constaba de poner ramos en las puertas de las casas que oficiaban de prostíbulos como una señal para los transeúntes.
Bonus track 4: Existen en latín diez vocales. Cinco breves y cinco largas. A esto se denomina cantidad y es un rasgo fonológico existente en muchas lenguas. Como los acentos, no son intercambiables. Es decir, no puedo pronunciar una palabra que tiene una vocal breve con la misma vocal larga ya que, o cambio el significado o pronuncio una palabra inexistente. Veamos el ejemplo con palabras que tratamos en este artículo. Puta con el significado de “muchacha” tiene una “u” larga y puta con el significado de “poda” tiene una “u” breve. Ambas son tónicas. La regla de evolución lingüística dice que las “u” largas tónicas se mantienen pero que las “u” breves tónicas se abren en “o”. Otra regla dice que las dentales sordas intervocálicas se sonorizan. ¡Otra vez hablando en difícil! Bueno, esto significa que todas las “t” entre dos vocales se convierten en “d”. Así llegamos de puta a “poda” (puta>pota>poda). En el caso de la palabra puta con el significado de “muchacha” recordemos que originalmente tenía doble “t”. Aquí la regla es que las consonantes dobles tienden a simplificarse. Como la “u” tónica larga se mantiene el único cambio fue de putta a puta.
Bonus track 5: La palabra anus que significa “anciana” tiene una a larga. La palabra anus que significa “anillo” tiene una a breve.
Bonus track 6: De la palabra vetus (anciano) deriva el adjetivo vetusto.



Finalmente para despedirme les dedico estos versos de Quevedo.

Puto es el hombre que de putas fía,
y puto el que sus gustos apetece;
puto es el estipendio que se ofrece
en pago de su puta compañía.

Puto es el gusto, y puta la alegría
que el rato putaril nos encarece;
y yo diré que es puto a quien parece
que no sois puta vos, señora mía.

Mas llámenme a mí puto enamorado,
si al cabo para puta no os dejare;
y como puto muera yo quemado

si de otras tales putas me pagare,
porque las putas graves son costosas,
y las putillas viles, afrentosas.


Marcelo Crisafio iba a estudiar Veterinaria pero se inscribió en el Profesorado de Castellano, Literatura y Latín para salvarse del CBC y porque le quedaba a dos cuadras de su casa. Fue duramente criticado por su familia por esta acción, porque consideraban que era una carrera sin futuro y -lo que es peor- sin sentido. Es un destacado ahorrador de energía por lo que enseña cuando no le queda otra y escribe sólo cuando algún amigo se lo pide. Cree saber más de Lengua que de Literatura pero escamotea ambos conocimientos porque es una especie de lobo estepario. Cualquier duda dirigirse a Jerónimo Spre.

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